El Noname Club rescata un punto de orgullo en La Cistérniga.
Roma sigue sin conocer la derrota al frente del cuadro gris.
Desde el pitido inicial tras el descanso, el guion fue claro: el Noname Club salió decidido a buscar el empate cuanto antes, mientras que el cuadro local no tenía prisa y trataba de que el reloj jugara a su favor. El encuentro fue trabado, lento y sin un dominador claro, con muchas interrupciones y pocas ocasiones manifiestas.
El punto de inflexión llegó en el minuto 75. La Cistérniga se plantó sola ante la portería defendida por Ángel Lázaro, tras un pase de la muerte que dejaba el 2-0 prácticamente cantado. Sin embargo, el guardameta protagonizó una parada descomunal que mantuvo con vida al equipo. La defensa terminó de desbaratar la acción y el balón, tras un despeje, salió despedido hacia el área contraria.
De lo que pudo ser la sentencia llegó el empate. En esa acción, Samate peleó el balón, el portero local midió mal su salida y el esférico quedó muerto en el área. Allí apareció Amine, que de cabeza firmó el 1-1 y desató la euforia visitante.
A partir del empate, el partido se rompió. Ambos equipos dispusieron de ocasiones clarísimas para llevarse la victoria. La más peligrosa de La Cistérniga fue salvada bajo palos por Raúl Crespo, en una acción providencial. Por su parte, el Noname Club también tuvo el segundo, pero el guardameta local respondió con una gran intervención.
En el tramo final, el conjunto gris dominó e insistió con fe en busca del gol del triunfo, aunque el marcador ya no se movería. Un punto trabajado, sufrido y merecido que premia la perseverancia del Noname Club y su capacidad de reacción en un escenario complicado.